CUENTOS
Cuando
cuente 3 despertarás!
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DATRUELO,
el trueno libre...
En el país de los truenos, Datruelo
siempre había sido un trueno especial. Desde chiquito ya la
liaba, nunca estaba atento a las explicaciones que los demás
truenos grandes hacían a los truenos pequeñitos, de
cómo debían comportarse un buen trueno.
Datruelo no quería
ser un buen trueno, no le gustaba la arrogancia con la que los demás
truenos trataban al resto de los fenómenos. Por ejemplo,
no soportaba ver como los buenos truenos insultaban y maltrataban
a la lluvia cada vez que se caía. Tampoco le gustaba la competitividad
que mantenían siempre con los relámpagos. Sentía
que aquella lucha de fuerzas que demostraban los días de
tormenta, asustaban a cualquier ser vivo de la naturaleza.
Sin embargo, le encantaba
el sonido dulce de la lluvia y el calorcito del sol. Pero a los
truenos, se les prohibía tener relación con la lluvia,
a no ser la de poder. Así que Datruelo siempre la liaba y
le pillaban bailando con la lluvia o paseando tranquilamente con
el sol. Entonces le castigaban. Todos los buenos truenos ignoraban
y marginaban a Datruelo. Pero Datruelo, a pesar de eso era feliz
y quería mucho a la lluvia y al sol, incluso a la nieve,
y adoraba y respetaba a todos los seres de la naturaleza. Y aunque
se sentía distante de los demás truenos, esto le hacía
sentirse bien, porqué por nada del mundo hubiera querido
ser como ellos.
Un día, harto
de él, los buenos truenos decidieron desterrarlo, expulsándolo
de la atmósfera y mandándolo directamente a la Tierra.
Datruelo sabía que ese sería su fin, todo el mundo
sabe que cuando un trueno toma contacto con la primera capa de la
Tierra, se desintegra. De todas formas Datruelo se dirigió
hacia la Tierra, aún sabiendo que si hubiera pedido perdón,
y se hubiera humillado y resignado, lo hubieran vuelto a aceptar,
pero él prefería desaparecer.
Y en el momento en
que Datruelo iba a tomar contacto con la Tierra, un montón
de chispitas traviesas de todos los colores imaginables, y que le
querían muchísimo, lo pararon en el acto y consiguieron
mantenerlo en el aire. En ese momento Datruelo quedó suspendido
en el espacio en forma de arco lleno de todos los colores del mundo.
Es por eso que cada vez que sus amigas la lluvia y el sol, salen
juntas, Datruelo se ve dibujado en el cielo, con todas las chispitas
de colores pegadas a él. Por eso me gustan tanto los días
de lluvia y sol, porqué veo a Datruelo y a sus amigas jugar
en el cielo y burlarse de los truenos, y yo me siento feliz.
Nunila
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